Samuel Curtis Johnson: nuestro fundador
Samuel creó un negocio próspero, y también aseguró una tradición filantrópica que perdura hasta nuestros días y una compañía familiar dedicada a mejorar la vida de las familias.

Al igual que muchas historias fundacionales, la del fundador de SC Johnson, Samuel Curtis Johnson, tuvo idas y vueltas antes de que él pudiera crear nuestra compañía familiar. Samuel nació en 1833 y pasó las primeras cinco décadas de su vida en la región central de los EE. UU. trabajando en industrias tan diversas como el ferrocarril y el comercio minorista. Pero tal fue su suerte que ninguna de sus empresas tuvo éxito verdadero. Perdió su trabajo y sus ahorros cuando la visión de un nuevo ferrocarril se frustró. Su siguiente inversión, en una tienda de libros y artículos de papelería, también fracasó.
Pero Samuel encontró un nuevo comienzo en Racine, Wisconsin, a donde se mudó con su familia en 1882. Tenía casi 50 años de edad y no era el empleado típico. Sin embargo, comenzó a trabajar resueltamente en Racine Hardware Manufacturing Company como vendedor de pisos de parqué. Después de cuatro años, compró el negocio de pisos. El resto es la historia de SC Johnson.

Con solo cuatro empleados en el inicio, Samuel trabajó incansablemente. Era vendedor, contador y gerente del negocio. Cinco días a la semana, recorría la zona rural para vender pisos a los contratistas que construían viviendas de lujo, iglesias, hoteles y edificios públicos.
Los sábados regresaba a Racine para despachar pedidos y atender sus obligaciones administrativas. Después del primer año, la compañía de pisos tuvo una ganancia neta de 268,27 USD. El negocio siguió creciendo, con ventas que abarcaban desde Colorado hasta Nueva Inglaterra y, hacia el sur, hasta Misisipi.
Fue una idea bastante creativa de mi bisabuelo lo que convirtió a Johnson Wax en una empresa… él vio una oportunidad de negocio con una idea bastante sencilla, pero que otros habían pasado por alto.Sam Johnson
Líder de la cuarta generación
A medida que se multiplicaban las ventas, lo mismo ocurría con las cartas de clientes que habían comprado pisos Johnson y preguntaban cómo cuidar sus pisos nuevos. Limpiarlos con jabón común y agua tendía a arruinar el fino acabado del piso, y el agua deformaba los pequeños bloques de parqué.
Entonces, Samuel hizo lo que haría todo buen empresario: comenzó a buscar la mejor forma de satisfacer las necesidades de sus clientes. La leyenda de la compañía cuenta que mezcló lotes de cera para pisos en su bañera en un intento por encontrar la combinación perfecta que protegiera los pisos y les diera brillo duradero.
Poco tiempo después, todos los pisos de parqué Johnson incluían una lata de cera en pasta preparada Johnson. Incluso las personas que no tenían pisos Johnson comenzaron a ponerse en contacto con la esperanza de comprar este sorprendente producto. A medida que la tendencia cambió de pisos de parqué a pisos de arce y roble, las ventas de cera para pisos aumentaron aun más.
La presencia de la compañía se extendió por toda la región central. Después de que Samuel comenzó a promocionar el producto a nivel nacional con anuncios publicitarios en The Saturday Evening Post, el negocio prosperó. Para 1898, las ventas de cera para pisos, acabados y rellenadores de madera de Johnson superaban las ventas de pisos.
Samuel había visto una oportunidad que otros habían pasado por alto: productos de cera para que los pisos luzcan impecables. Aunque ya tenía más de 60 años, su persistencia había rendido frutos por primera vez. La confianza que Samuel tuvo en sí mismo y en sus productos se tradujo en un negocio exitoso y creciente.
Establecimiento del estándar para la responsabilidad corporativa y las donaciones corporativas
Cada año, Samuel Curtis Johnson marcaba el camino donando el 10 % de sus ingresos a su comunidad.

Con su hijo, Herbert, que ahora le ayudaba a administrar el negocio, Samuel siguió dedicando tiempo a ayudar en su desarrollo y crecimiento. Pero también mantuvo y amplió su compromiso con la comunidad.
Todos los años, donaba el 10 % de sus ingresos para mejoras de la ciudadanía. Dedicaba gran parte de su tiempo a servir como voluntario en programas para jóvenes. Fue presidente de la YMCA local e hizo varios aportes importantes a la YMCA y a la YWCA. También ayudó a financiar la escuela Piney Woods en Misisipi y ocupó el cargo de director para el estado de Sunshine Society, una organización que asistía a niños con necesidades especiales.
Al extender una mano amiga a su comunidad, Samuel forjó un legado de generosidad que ha perdurado en nuestra cultura por cinco generaciones. No solo la familia Johnson es muy activa en sus actividades filantrópicas; todos los años nuestra compañía dona el 5 % de sus ganancias antes de impuestos a organizaciones benéficas, una tradición que ha continuado por más de 80 años.
Cuando murió en 1919 a los 86 años, un panegírico en el periódico local celebró su contribución más importante: “Enumerar las actividades de beneficencia de este gran hombre es una tarea bastante difícil; llevó una vida muy simple, vivió con humildad pero fue muy generoso en sus regalos. Tenía un interés especial en la gente joven y los ayudaba a ayudarse. Nadie nunca sabrá la ayuda que dio a las personas necesitadas y en problemas”.
Samuel luchó la mayor parte de su vida, pero cuando tuvo éxito no pensó en sí mismo, sino en cómo retribuir a la comunidad. Esa es la lección que procuramos seguir hasta el día de hoy. Sin duda alguna, todos estamos mejor gracias a su legado perdurable.
Samuel Curtis Johnson, nuestro fundador
Samuel Curtis Johnson nace el 24 de diciembre en Elyria, Ohio.
Después de varios negocios fallidos, Samuel compra un negocio de pisos a Racine Hardware Co. y funda su propia compañía.
En respuesta a los pedidos de los clientes, Samuel crea la cera preparada Johnson para ayudar a los clientes a mantener sus pisos de parqué en las mejores condiciones.

El hijo de Samuel, Herbert F. Johnson, padre, se une a la compañía y la establece como un negocio familiar que continuará en las generaciones venideras.

En una decisión poco frecuente en ese tiempo, Samuel y su hijo, Herbert, instituyen las vacaciones pagadas para todos los empleados, lo que inició la tradición de tratar a los empleados como si fueran de la familia.

Si bien su amor por su compañía nunca disminuye, Samuel también pasa gran parte de sus últimos años retribuyendo a la comunidad donde encontró el éxito.

Samuel Curtis Johnson fallece, y deja un legado de perseverancia y filantropía.
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Herbert F. Johnson, padre: su legado vive en nuestros principios
