Skip to Mainsecond-in-line-second-to-none

Herbert F. Johnson, padre fue el segundo en la línea generacional, pero no se dejó segundear por nadie

Al pensar en Herbert F. Johnson, padre, la palabra que viene a la mente es “expansión”. Desde su risa franca y vigorosa hasta su amor por las personas, y las maneras en que ayudó a la compañía a ampliar su línea de productos y su alcance, el entusiasmo y el impacto de Herbert no tenían límites. Herbert fue un gran vendedor, exactamente lo que necesitaba la compañía en su segunda generación.


Retrato de Herbert. F. Johnson, padre con Samuel Curtis Johnson y Herbert F. Johnson, Jr.
Las primeras tres generaciones. Herbert está a la derecha.

Un socio para el crecimiento de la “cera Johnson”

Cuando Herbert F. Johnson, padre, líder de la segunda generación de SC Johnson, se sumó a la compañía de su padre en 1892, el negocio de la cera para pisos recién daba sus primeros pasos. Una pequeña tienda de dos pisos en Racine, Wisconsin, producía cera en pasta y la vendía en la región central de los EE. UU. Pero después de que Samuel, el padre de Herbert, sacó un pequeño anuncio publicitario en el periódico The Saturday Evening Post, los productos comenzaron a desaparecer de las estanterías. Había llegado el momento de expandirse y Herbert lo sabía. En 1906, Herbert se asoció al negocio y S.C. Johnson & Son se convirtió en una compañía familiar tanto en el nombre como en la práctica. En poco tiempo, el negocio de padre e hijo había crecido e incluía nuevas líneas de productos, desde cera líquida hasta enceradoras de piso eléctricas y productos para automóviles.


1927, anuncio publicitario de cera Johnson en el Saturday Evening Post
Anuncio publicitario de cera Johnson en el Saturday Evening Post, 1927.

Enceradora de piso eléctrica Deluxe de SC Johnson, 1926
Enceradora de piso eléctrica Deluxe de Johnson, 1926.

La compañía tenía 92 empleados en 1910. La primera máquina de llenado de producto se instaló en 1912 y para 1913 la idea del crecimiento internacional ya estaba en la mente de Herbert. A diferencia de muchos propietarios de negocios de esa época, él creía que si un producto podía tener éxito en los Estados Unidos, entonces podía tener éxito en otros países. Herbert argumentaba que había más personas afuera que adentro de los Estados Unidos y eso significaba una oportunidad de mercado prometedora.

Herbert era, ante todo, un vendedor. Él mismo realizó un viaje de varias semanas al otro lado del océano para conseguir la primera venta de la compañía en Gran Bretaña, una historia que vive en la tradición de la compañía. Para 1914, había fundado Johnson Gran Bretaña. Estallaba la Primera Guerra Mundial cuando se despachó el primer pedido de Johnson Wax y un submarino alemán hundió el barco que llevaba el pedido. Pero el entusiasmo de Herbert por la expansión era inquebrantable.


1920, edificio de Johnson Gran Bretaña
Johnson Gran Bretaña, década de 1920.

Expansión global del negocio familiar

Herbert no se detuvo ahí. Siguió viajando y conquistando posibles clientes en lugares cercanos y remotos. Incorporó Johnson Australia al mapa de la compañía en 1917, justo dos años después de la adquisición del primer camión de la compañía. En 1920, Canadá se convirtió en la tercera filial de la compañía y la tradición continuó. En la actualidad, SC Johnson vende productos en casi todos los países del mundo.

Pero quizá el mayor legado de Herbert fue su notable capacidad para relacionarse con las personas y hacerlas sentir parte de una familia más grande. Esto contribuyó a la creación del programa de participación en las utilidades de la compañía en 1917, lo que la convirtió en una de las primeras compañías estadounidenses en establecer esta práctica. Herbert pensaba que todos los empleados debían participar en el éxito del negocio. Ese primer año, se distribuyeron 31 250 USD entre 193 empleados. Hoy en día, cada año se reparten millones de dólares en pagos del programa de participación en las utilidades a los empleados de SC Johnson.

Su legado vive en los principios de nuestra compañía

Herbert llevó la compañía a un nuevo nivel de innovación y crecimiento. Inició la expansión internacional que hoy nos ayuda a llamar “hogar” a países de todo el mundo. Pero quizá su legado más duradero fue un discurso que dio en 1927, poco antes de su muerte. En él expresó lo que nunca nadie había dicho antes: la filosofía y los principios únicos que funcionan como una brújula para todo lo que hacemos en SC Johnson. Dijo: “La buena voluntad de las personas es lo único que perdura en cualquier negocio. Es la esencia absoluta. El resto es secundario”. Herbert entendía que un negocio es simplemente un símbolo pero representa el trabajo de muchísimas personas que se unen para construir una compañía, para aportar una idea, para cambiar el mundo. Su discurso del Día de Participación en las Utilidades de 1927 se convirtió en un mantra que perdura hasta la actualidad en SC Johnson. Su buena voluntad nos inspira a todos.

Herbert F. Johnson, Sr.

Más información sobre Herbert Fisk Johnson, padre

Un grupo grande de personas sentadas conversando en un salón repleto de sillas de madera, rodeado de columnas decorativas y luces en el techo que crean un ambiente de reunión formal.

Discurso sobre los valores de la compañía que cambió para siempre a SC Johnson

Un grupo de tres mujeres y un hombre de pie sonríen con ropa de color claro. El hombre sostiene un sombrero. Están al aire libre con árboles de fondo.

Una historia de ventas poco común: Herbert F. Johnson, padre utilizaba el fondillo de sus pantalones para vender