Redefinir las compras sustentables: adoptar envases de PCR (plástico reciclado postconsumo)
Elegir productos elaborados con material de PCR (plástico reciclado posconsumo) puede tener más impacto de lo que se imagina.
Buscar la leyenda “fabricado con contenido reciclado” en las etiquetas es un gran comienzo si intenta realizar elecciones más sustentables. Elegir productos elaborados con materiales reciclados en lugar de materiales nuevos ayuda a reducir los residuos de vertederos, reduce la demanda de materias primas y reduce la energía necesaria para la producción. Pero hay más. A veces, verá etiquetas que mencionan que el producto o envase que está considerando comprar está elaborado con “material reciclado de posconsumo”, junto con un porcentaje. Con el constante revuelo en torno al lavado de imagen verde (‘greenwashing’), es fácil sentirse abrumado por todos estos términos. Sin embargo, un envase con una etiqueta de PCR es bastante diferente de uno que no la tiene.
Por qué los residuos reciclados posconsumo son una opción sustentable
Los residuos de posconsumo provienen de productos o envases que han llegado al final de su ciclo de vida con el consumidor. Después de ser utilizados y, con suerte reutilizados, varias veces (recargar una botella de limpieza de plástico y reutilizar el cabezal pulverizador), estos artículos tienen dos opciones: acabar en un vertedero o ser reciclados.
Mantener el plástico fuera de los vertederos es crucial. Alrededor del 46 % de los residuos plásticos acaban en vertederos, pero el plástico puede tardar mucho tiempo en degradarse. Las bolsas de plástico pueden tardar entre 10 y 20 años en descomponerse, mientras que las botellas de plástico pueden tardar hasta 450 años. Esta degradación lenta genera numerosos fragmentos de plástico más pequeños que se convierten en microplásticos una vez que su tamaño alcanza los 5 milímetros o menos. Además, el 22 % de los residuos plásticos está mal gestionado y se convierte en basura, lo que daña el medioambiente, y amenaza la salud de los animales y de los seres humanos. Por lo tanto, es esencial reciclar residuos de posconsumo para evitar que el plástico se convierta en contaminación.
La elaboración de plástico reciclado de posconsumo (PCR) comienza con la recolección y clasificación de artículos reciclados de PET (polietileno tereftalato) y de HDPE (polietileno de alta densidad) de programas de reciclaje comerciales y residenciales, como botellas y envases de leche. A continuación, el plástico se limpia y clasifica, y se elimina cualquier material de desecho. Los artículos se descomponen, se funden y se transforman en un material de resina. Esta resina se puede mezclar con otros plásticos para elaborar envases, botellas, frascos y cierres de plástico PCR con diferentes porcentajes de contenido de hasta el 100 %.
La incorporación de resinas de PCR en los productos permite que los fabricantes reduzcan significativamente el impacto de sus operaciones. El uso de plástico reciclado requiere menos combustibles fósiles y energía para su producción. Por ejemplo, reciclar solo diez botellas de plástico puede ahorrar suficiente energía para alimentar una computadora portátil durante más de 25 horas. Como mínimo, el PCR reduce el consumo energético en un 79 % y las emisiones de GHG (gases de efecto invernadero) en un 67 %.

Desafíos y avances en el uso del PCR
Entonces, ¿por qué no se fabrican más envases y productos con materiales de PCR? Las principales razones son las regulaciones de uso de materiales, el costo y la disponibilidad.
Hay incertidumbre sobre la pureza y uniformidad de los materiales de PCR, y si pueden contener sustancias nocivas. Por ejemplo, los artículos de cocina de plástico negro elaborados con componentes electrónicos reciclados pueden tener retardantes de llama tóxicos y otros productos químicos. Además, dar color al plástico PCR puede ser complicado. Es difícil lograr tonos claros, transparentes y pastel porque el material no es completamente transparente. Esto puede ser un problema para los vendedores que quieren que sus productos se destaquen en las estanterías de las tiendas.
Sin embargo, los obstáculos más importantes para aumentar el uso de plásticos PCR son su costo y accesibilidad. La resina de PCR puede ser más cara que la resina virgen, la disponibilidad de materiales de PCR es limitada y los flujos de reciclaje a menudo contienen plásticos contaminados, lo que hace que sea difícil obtener un suministro constante de material de alta calidad para productos de PCR. La mayoría de los sistemas de reciclaje doméstico solo aceptan plásticos rígidos n.º 1 (PET) y n.º 2 (HDPE), por lo que puede ser difícil obtener PCR para otros tipos de plásticos, como el n.º 5 (PP [polipropileno]), que se utiliza habitualmente en bombas y tapas.
Estos problemas significan que no hay suficiente plástico reciclado adecuadamente para satisfacer la demanda de contenido reciclado. En la actualidad, el suministro de plásticos PCR cubre solo el 6 % de la demanda, lo que se espera que aumente en 5 millones de toneladas para 2030. Esta escasez eleva los precios y limita el uso de materiales de PCR. Se necesita una legislación más sólida para abordar esto, por lo que este es un problema crucial en las negociaciones del Tratado Mundial sobre Plásticos.
A pesar de estos desafíos, los datos publicados recientemente del informe de Compromiso Global 2024 de la Fundación Ellen MacArthur (EMF) muestran que las compañías avanzan hacia la incorporación de más PCR en sus productos y envases. Por ejemplo, SC Johnson, que alcanzó su objetivo de la EMF de usar un 25 % de materiales de PCR un año antes, ha incorporado contenido de PCR en una gran parte de su cartera con muchas de sus marcas principales, como Method, Windex y Ecover, que cuentan con botellas 100 % de PCR.
Más recientemente, SC Johnson lanzó las primeras botellas hechas con 100 % de PCR en México, Centroamérica, Colombia, Ecuador y Perú. Esto comenzó con las botellas Windex® en México y se expandirá a otras marcas de limpieza del hogar de SC Johnson como Duck®, FamilyGuard®, Mr. Músculo® y Pledge®. Cada botella tendrá una etiqueta con la leyenda “Botellas elaboradas con 100 % de plástico reciclado” para ayudar a los consumidores a tomar decisiones de compra más sustentables como parte de sus propios esfuerzos de reducción de residuos plásticos.

Tomar decisiones más sustentables marca la diferencia
Una botella de PCR, por supuesto, no es una solución mágica; en su fabricación se siguen utilizando materiales y recursos plásticos. Sin embargo, comprar productos elaborados con material de PCR puede generar más impacto de lo que se imagina.
En una encuesta realizada a más de 1000 consumidores de los EE. UU. y el Reino Unido, el 96 % consideró que sus acciones, como donar, reciclar o comprar de forma ética, pueden marcar la diferencia. Otra investigación revela que el 33 % de los consumidores comenzó a comprar productos sustentables simplemente porque estaban disponibles en las tiendas donde hacían sus compras. Cuando elige comprar productos sustentables, es como votar. Les dice a los fabricantes y minoristas que quiere más de estas opciones.
Cada botella elaborada con PCR ayuda a mantener más residuos plásticos en el flujo de reciclaje en lugar de en los vertederos y en nuestros océanos. Por lo tanto, la próxima vez que vea en la estantería una botella hecha con “material reciclado de posconsumo”, sabrá que es parte del camino para cerrar el círculo y volver a integrar materiales de alta calidad en nuestra cadena de suministro.
